Reflexion sobre la palabra Libertad, su significado en tiempos turbulentos
En estos últimos tiempos en donde la pandemia ya está establecida como un problema que forma parte de la vida cotidiana de los argentinos y del mundo, el descontento social se hace evidente y es en este contexto en donde veo a muchas personas en los medios de comunicación tradicionales como también en las redes sociales utilizar mucho la palabra “libertad”.
Una palabra que lleva a discusiones muy amplias en un contexto de pandemia.
¿Qué significa ser libre? ¿Éramos libres antes de que comience la pandemia? ¿el significado de ser libre varía según la persona?
Mi reflexión no va a dejar una respuesta clara porque no tengo una respuesta clara, y siento que no hay una mágica respuesta universal que resuelva las incomodidades de personas diferentes.
En primer lugar, siento que las personas en todo el mundo no somos completamente libres. Hay una sociedad que “firmo un contrato” en donde se restringen sus libertades a favor de un estado que lo organice mediante reglas sociales, normas y leyes. Esta situación no comenzó con las restricciones de los gobiernos para frenar la circulación del coronavirus sino con la creación del Estado como tal.
Pero son las restricciones las que llevan a la gente a sentirte privada de su libertad de poder trabajar libremente o tener momentos de ocio y recreación (cosas que eran normales en un escenario anterior). Allí es donde comienzan las preguntas que tengo en la cabeza hace un tiempo, ¿Qué pasa cuando esa libertad puede propagar un virus que amenaza a la vida de una importante parte de la población? ¿Acaso no decía el filósofo Jean-Paul Sartre, "Mi libertad se termina dónde empieza la de los demás"?
También se evidencio la diferencia de clases durante la pandemia, donde algunos pueden darse el lujo de tomar los cuidados contra el virus, pero otros están obligados a tomarse un colectivo lleno todos los días para poder trabajar, porque si no trabajan no comen.
Mientras algunos están expuestos porque no queda otra opción otros eligen pasar todos los sábados en fiestas clandestinas porque nadie puede privarles de ello. En esta situación siempre van a pagar los platos rotos lo que están abajo.
La constante discusión entre la libertad de los ciudadanos y las normas para la prevención del virus son un debate que está en constante cambio y nunca va a tener una respuesta ya que el escenario siempre se mueve de una manera diferente.
En lo personal, los tiempos que vivimos me llenan de una gran angustia. Y aunque quisiera poder realizar todas las cosas que realizaba antes de la pandemia entiendo que mi responsabilidad social me hace quedarme en mi casa en medio de esta segunda ola para cuidarnos entre todos, también entiendo las preocupaciones de personas que necesitan trabajar para poder comer o que ven su salud mental deteriorada luego de tantos meses de cambios.

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