Cronica Individual sobre el parque de la memoria

Al llegar bajarme del colectivo y caminar hacia el parque empecé a dudar de como ese parque era realmente un monumento a los desaparecidos por la ultima dictadura militar. Cuando entro a la puerta y busco a mi compañeros casi me lleva puesto una bicicleta, mi compañero Nawel se rio de mi. y me empecé a reír también. 

Vemos grupos de gente que no tenían conexión unos con otros, eran las diferentes comisiones, veo muchas personas que estaban tímidas, y pienso en los tiempos que corren, en la pandemia, en la distancia social, la forma de comunicarnos y después pienso en como seria la relacion con mis compañeros si el contexto fuera diferente. me di cuenta de que extrañaba ese intercambio.             

Se veía como un parque normal con vista al rio, perros corrían en el pasto, parlantes con música sonaban y grupos de desconocidos tomaban mate y charlaban de temas de los que desconozco, pero, estoy seguro de que no trataban sobre los crímenes de lesa humanidad que cometieron las fuerzas armadas décadas atrás.

El profesor nos indica la actividad, y empezamos a recorrer en grupos todo el parque. Empecé a sumergirme en el trasfondo que el parque proponía, cuando salimos del lugar donde las personas tiraban su mantas para charlar y nos fuimos hacia un lugar completamente vacío, con unas largas paredes de concreto con los nombres de tantas personas desparecidas, se podía sentir el vacío y se podía sentir la inmensidad de ese vacío. Mientras mis compañeros sacaban fotos a un monumento e intentaban encontrar el significado yo me quede un rato en caminando alrededor de esos muros buscando el nombre de mi tío al que secuestraron en 1977, me costo mucho encontrarlo entre tantos y tantos nombres, y me llamo la atención ver flores en algunos nombres y entonces me dio pena pensar en como los familiares de estas personas que no están no tienen ni siquiera donde dejar una flor, y luego también sentí pena de que el nombre de mi tío no tenga una flor. 

Seguimos caminando y llegamos al rio, después de caminar y sacar tantas fotos decidimos descansar un segundo y sentir el viento que venia desde el rio cuando vimos la estatua que se encontraba en el medio del agua. Todo se sentía calmo, el rio se ve inmenso pero también había otro secreto del tiempo en ese lugar, de como en ese mismo rio se tiraron personas vivas de aviones, de la violencia que todavía vivía entre las olas y entre las piedras. 

Así fue que terminamos el recorrido. Convivían en mi dos sensaciones, la alegría de volver y también, una tristeza por el pasado representado en cada rincón del parque. 

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